Tecnologías de comunicaciones
ha habido muchas a lo largo de la historia, desde los primeros sistemas
de telegrafía
óptica hasta las modernas redes de fibra hemos pasado por todo
tipo de sistemas y equipamientos que en algunos casos se han integrado
completamente en nuestros hogares y con nuestras actividades cotidianas.
Uno de los que más éxito han
tenido ha sido la Radio, precursora de la televisión y de las
comunicaciones a grandes masas en tiempo real, pocos son los hogares modernos
en los que no hemos tenido y seguimos teniendo uno o varios receptores y
dispositivos capaces de acercarnos sus ondas musicales hasta nuestras vidas.
En este especial de dos
artículos vamos a repasar brevemente la historia de la Radio, la de sus
receptores y la de su evolución hacia formas de transmisión de sonido y música
que parecían ciencia ficción hace sólo unas pocas décadas. ¿Os apuntáis?
Un poco de historia
Dicen que muchos de los
grandes inventos de la historia se descubrieron por casualidad o por lo menos
que las aplicaciones para los cuales fueron pensados derivaron en usos
completamente distintos. Algo así sucedió con la Radio.
A finales del siglo XIX se
vivían años de incertidumbre política en gran parte del mundo (situación que
parece no haber mejorado con el tiempo), con guerras que amenazaban la
estabilidad de las grandes naciones de la época, lo que impulsó a una gran
parte de científicos, universidades y laboratorios a tratar apresuradamente de
encontrar un nuevo sistema de comunicaciones que no necesitase cables para
transmitir la información, el principal inconveniente del telégrafo.
Basándose en las experiencias
previas de Hertz a partir de 1886, diferentes grupos de investigación buscaron
fórmulas para alcanzar esta telegrafía sin hilos y lograr así una
ventaja militar sobre sus rivales, gracias entre otras cosas a la posibilidad
de comunicarse con las tropas a largas distancias y especialmente con los
navíos en alta mar.
Aunque tradicionalmente se
atribuye el mérito del invento de la Radio a Marconi, la verdad es que sistemas
similares o algunas de sus partes estaban siendo desarrollados en diferentes
lugares del mundo de forma simultánea, aunque no podemos negar que Marconi tuvo
el mérito de saber integrar en un único equipo los conocimientos existentes
hasta la fecha relacionados con el envío y recepción de ondas electromagnéticas
descubiertos por Hertz, Tesla, Branly, Lodge o Popov.
Gracias al nuevo invento, la
escalada armamentística dio un giro fundamental, ya que el mundo se hizo más
pequeño, cualquier nación podía difundir mensajes, consignas e instrucciones
atravesando fronteras y accidentes geográficos de forma prácticamente
instantánea, aunque con un menor grado de seguridad.
Sin embargo, la Radio pronto
pasó del mundo militar al civil permitiendo el acercamiento de la información y
la música a las masas, que ya nunca más estarían aisladas del resto del
mundo.
La considerada como primera
transmisión radiofónica del mundo se realizó en la Nochebuena de 1906, desde
Brant Rock Station, Massachusetts, en la que se pudo escuchar la canción
"Oh Holy Night" y unos pasajes recitados de la Biblia.
A partir de ahí los sistemas
de radiodifusión se fueron extendiendo progresivamente por el mundo, aunque no
fue hasta la década de 1920 cuando comenzaron las primeras transmisiones
regulares con programas de entretenimiento.
Posteriormente, hacia 1937
aparecieron los primeros sistemas basados en modulación de frecuencia (FM) que
complementaron a los de modulación en amplitud (AM) y que permitieron minimizar
los problemas de interferencias y reducir la estática en los receptores debida
al propio equipamiento y a las condiciones ambientales.
Primeros receptores
La Radio ya estaba inventada y
existían emisoras en diferentes partes del mundo. Sólo hacía falta que el nuevo
sistema de comunicaciones llegara a una gran parte de la población. Para ello
eran necesario crear receptores capaces de sintonizar las emisoras
que no fueran muy costosos.
El rey de estos primeros
receptores económicos fue la radio de galena. Basado en un cristal
semiconductor de sulfuro de plomo (galena), era capaz de captar señales
moduladas en amplitud (posteriormente también se descubrió que podían recibir
señales FM) en la banda de onda media y onda corta.
Su principal ventaja era su
bajo coste y que no necesitaba alimentación externa, ya que toda la
energía la recibía de las propias ondas de radio. Esto tenía como resultado un
bajo nivel del audio, que además variaba con el nivel de señal que se captaba.
Si se quería más calidad en el
audio y que la emisión se pudiese escuchar por varias personas a la vez era
necesario dar un paso más y optar por sistemas de recepción con algún tipo de
amplificación.
Al principio estaban basados
en válvulas de vacío, lo que hacía que los receptores fueran equipos de
grandes dimensiones y peso que si bien resultaban apropiados como centro de
ocio familiar en los hogares, no podían ser llevados por los usuarios en sus
desplazamientos cotidianos.
Estos problemas se resolvieron
cuando décadas después el transistor comenzó a imponerse (aunque a
algunos nostálgicos aún siga sin gustarles) en los equipos de audio domésticos,
permitiendo un nuevo salto en los receptores y en las funcionalidades de los
mismos. La Radio moderna había nacido.
Receptores de sobremesa y
portátiles
Con la llegada del transistor
y posteriormente del circuito integrado, los receptores se hicieron muy,
muy pequeños, permitiendo que un creciente número de dispositivos incorporasen
capacidades de recepción con una calidad bastante aceptable.
Entre estos dispositivos
tenemos los ya clásicos "transistores" y los radiocasetes, equipos
portátiles que integraban el receptor, el sistema de amplificación y altavoces
e incluso el de reproducción de cintas magnéticas.
Sin embargo no fue hasta la
aparición de los primeros modelos de "walkman" cuando la
Radio como sistema de ocio personal móvil comenzó a integrarse de verdad en
nuestras actividades diarias, algo a lo que también contribuyeron los equipos
integrados en los coches. Allí donde fuéramos éramos capaces de escuchar
nuestras emisoras favoritas.
La siguiente evolución de
estos sintonizadores portátiles surgió cuando los reproductores de MP3 llegaron
al mercado. Sus iniciales escasas memorias y sus baterías de corta duración
hacían que fuese casi imprescindible incorporar algún sistema de recepción
alternativo. Una vez más la Radio estaba ahí para ayudarnos con estos problemas
en la mayoría de los modelos.
Posteriormente y gracias a la
explosión que supuso la telefonía móvil a finales del siglo XX, la radio se
convirtió en una funcionalidad indispensable de muchos terminales.
A pesar de la ventaja de poder
llevarlos con nosotros a cualquier parte, todos estos receptores portátiles
siguen viéndose como equipos de "último recurso" por parte de los
aficionados al sonido de alta fidelidad, que para obtener la máxima calidad de
audio prefieren recurrir a dispositivos de sobremesa.
La evolución de estos equipos
también ha sido notable en las últimas décadas. De los primeros enormes
receptores a válvulas que ocupaban un gran espacio y consumían mucha
electricidad se pasó posteriormente a receptores más ligeros que o bien estaban
integrados en equipos de HiFi o bien se compraban de forma separada
si se buscaba un extra de calidad y prestaciones.
Los primeros (los integrados)
inundaron rápidamente nuestros hogares en formas múltiples y variadas. Cadenas
de música, minicadenas, receptores A/V o barras de sonido han ido
incorporando distintas tecnologías de recepción de radio.
Los segundos (los
sintonizadores dedicados) han ido quedando poco a poco relegados al mundo de
los consumidores más exigentes, que podían permitirse adquirir dispositivos más
caros aunque generalmente con menos problemas de ruido y unas mejores
capacidades de sintonización.
DAB, llega la radio digital
El siguiente paso en la
evolución de la Radio nos llegó con la aparición de la Digital Audio
Broadcasting (DAB), tecnología que digitalizaba el envío y recepción de
emisiones empleando nuevas técnicas de codificación y complejas modulaciones
como OFDM y DQPSK.
En la radio DAB la señal
original se digitaliza empleando típicamente el códec MP2 y tasas binarias que
oscilan entre los 128 Kbps y los 256 Kbps (aunque teóricamente
podrían usarse también tasas inferiores o superiores).
Las ventajas principales son
una menor cantidad de ruido de tipo estático (ese molesto siseo de
fondo de las emisoras de AM y FM), un mejor control sobre la calidad de
transmisión mediante la elección de la tasa binaria en función de las
necesidades, la sintonización automática basada en listas de emisoras
predefinidas, así como la posibilidad de enviar información extra asociada
a la señal digital, como por ejemplo texto con información sobre las emisiones
o la fecha y hora.
Sin embargo la DAB también
presenta problemas, como por ejemplo la menor cobertura, posibles cortes o
interrupciones cuando hay una interferencia grave en la señal, que en la radio
analógica pasan más desapercibidos, problemas al recibir señales en movimiento
a velocidades por encima de 120 Km/h y necesidad de microprocesadores que
decodifiquen el audio comprimido, lo que a su vez hace que se incremente el
consumo de los receptores.
Y sobre todo, el principal
problema es que su uso no se ha extendido de forma masiva, ya que la calidad
del audio tampoco es que suponga una mejora espectacular con respecto a la
obtenida con un buen receptor FM y además surgió en un mal momento, con el auge
de Internet.
Internet lo cambia todo
Cuando parecía que la Radio
poco más podía evolucionar en cuanto a calidad y funcionalidades adicionales
llega Internet y cambia el paradigma de lo que conocemos por Radio.
En un formato digital y con
una calidad que puede variarse de forma sencilla desde un nivel sumamente
reducido hasta uno comparable al audio de alta fidelidad, a principios del
siglo XXI comienzan a aparecer multitud de radios que emiten por Internet.
Al principio su programación
es escasa y limitada, pero pronto ponen a disposición del internauta con un
ancho de banda suficiente un infinito mar de emisoras procedentes de todo el
mundo y con temáticas muy variadas.
Por supuesto, las emisoras tradicionales
no quieren dejar pasar el tren de las comunicaciones digitales y apuestan por
transmitir su programación por medio de la Red de Redes, permitiendo además
la descarga de sus programas para ser escuchados cuando el usuario
desee, sin restricciones de tiempo. Ha nacido la Radio bajo demanda.
A partir de 2006-2007 las
conexiones de Banda Ancha comienzan a popularizarse también en los terminales
móviles, que a partir de ahora serán considerados como smartphones, y los
servicios de emisión de radio por Internet dan el gran salto hacia nuevas
modalidades con más calidad y con música a la carta.
Comienzan a surgir todo tipo
de servicios como Spotify, Pandora o Grooveshark que nos permiten
seleccionar nuestros estilos musicales favoritos y descubrir grupos por medio
de recomendaciones de otros usuarios.
Los fabricantes no se quedan
al margen de esta fiebre del audio por Internet y comienzan a integrar
funcionalidades de recepción y de streaming en sus dispositivos. Nace así toda
una nueva generación de receptores A/V, amplificadores, centros multimedia,
receptores de TDT, videoconsolas, barras de sonido, smart TV, etc. que permiten
acceder a estos servicios gratuitos y de pago de radio a la carta.
En la actualidad la radio se ha vuelto más social y más personal que nunca. Social porque podemos basarnos en los gustos y experiencias de amigos o desconocidos para seleccionar emisoras y contenidos musicales. Y personal porque cada vez con más frecuencia los usuarios podemos elegir qué queremos escuchar, cuándo, desde qué dispositivo e incluso con qué calidad.












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