James Prescott Joule
(Salford, Reino Unido, 1818 -
Sale, id., 1889). Físico británico a quien se le debe la teoría mecánica del
calor, y en cuyo honor la unidad de la energía en el sistema internacional
recibe el nombre de Julio.
James Prescott Joule nació en
el seno de una familia dedicada a la fabricación de cervezas. De carácter
tímido y humilde, recibió clases particulares en su propio de hogar de física y
matemáticas, siendo su profesor el químico británico John Dalton;
compaginaba estas clases con su actividad profesional, trabajando junto a su
padre en la destilería, la cual llegó a dirigir. Dalton le alentó hacia la
investigación científica y realizó sus primeros experimentos en un laboratorio
cercano a la fábrica de cervezas, formándose a la vez en la Universidad de
Manchester.
Joule estudió aspectos
relacionados con el magnetismo, especialmente los relativos a la imantación del
hierro por la acción de corrientes eléctricas, que le llevaron a la invención
del motor eléctrico. Descubrió también el fenómeno de magnetostricción, que
aparece en los materiales ferromagnéticos, en los que su longitud depende de su
estado de magnetización.
Pero el área de investigación
más fructífera de Joule es la relativa a las distintas formas de energía: con
sus experimentos verificó que al fluir una corriente eléctrica a través de un
conductor, éste experimenta un incremento de temperatura; a partir de ahí
dedujo que si la fuente de energía eléctrica es una pila electroquímica, la
energía habría de proceder de la transformación llevada a cabo por las
reacciones químicas, que la convertirían en energía eléctrica, la cual se
transformaría en calor. Si en el circuito se introduce un nuevo elemento, el
motor eléctrico, se origina energía mecánica. Ello le llevó a la enunciación
del principio de conservación de la energía, y aunque hubo otros físicos de
renombre que contribuyeron al establecimiento de este principio (como Julius von
Mayer, William Thomson y Hermann von
Helmholtz), fue Joule quien le proporcionó una mayor solidez.
En 1840 Joule publicó Producción
de calor por la electricidad voltaica, en la que estableció la ley que lleva su
nombre y que afirma que el calor originado en un conductor por el paso de la
corriente eléctrica es proporcional al producto de la resistencia del conductor
por el cuadrado de la intensidad de corriente. En 1843, después de numerosos
experimentos, obtuvo el valor numérico del equivalente mecánico del calor, que
concluyó que era de 0,424 igual a una caloría, lo que permitía la conversión de
las unidades mecánicas y térmicas; este es un valor muy similar al considerado
actualmente como de 0,427. De ese modo quedaba firmemente establecida la
relación entre calor y trabajo, ya avanzada por Benjamin
Thompson de Rumford, que sirvió de piedra angular para el posterior
desarrollo de la termodinámica estadística. En estos trabajos Joule se basaba
en la ley de conservación de la energía, descubierta en 1842.
A pesar de que en 1848 ya
había publicado un artículo referente a la teoría cinética de los gases, donde
por primera vez se estimaba la velocidad de las moléculas gaseosas, abandonó su
linea de investigación y prefirió convertirse en ayudante de William Thomson (Lord Kelvin),
y, como fruto de esta colaboración, se llegó al descubrimiento del efecto
Joule-Thomson, según el cual es posible enfriar un gas en expansión si se lleva
a cabo el trabajo necesario para separar las moléculas del gas. Ello posibilitó
posteriormente la licuefacción de los gases y llevó a la ley de la energía
interna de un gas perfecto, según la cual la energía interna de un gas perfecto
es independiente de su volumen y dependiente de la temperatura.
Gustav Kirchhoff
(Königsberg, Prusia, 1824 -
Berlín, 1887) Físico alemán. Estrecho colaborador del químico Robert Bunsen,
aplicó métodos de análisis espectrográfico (basados en el análisis de la
radiación emitida por un cuerpo excitado energéticamente) para determinar la
composición del Sol.
En 1845 enunció las
denominadas leyes de Kirchhoff, aplicables al cálculo de tensiones,
intensidades y resistencias en el sí de una malla eléctrica; entendidas como
una extensión de la ley de la conservación de la energía, se basaban en la
teoría del físico Georg Simon
Ohm, según la cual la tensión que origina el paso de una corriente
eléctrica es proporcional a la intensidad de la corriente.
En 1847 ejerció como Privatdozent (profesor
no asalariado) en la Universidad de Berlín, y al cabo de tres años aceptó el
puesto de profesor de física en la Universidad de Breslau. En 1854 fue nombrado
profesor en la Universidad de Heidelberg, donde entabló amistad con Robert Bunsen.
Merced a la colaboración entre los dos científicos se desarrollaron las
primeras técnicas de análisis espectrográfico, que condujeron al descubrimiento
de dos nuevos elementos en 1860 y 1861, el cesio y el rubidio (número atómico
55 y 37 en la tabla
periódica de los elementos).
En su intento por determinar
la composición del Sol, Kirchhoff averiguó que, cuando la luz pasa a través de
un gas, éste absorbe las longitudes de onda que emitiría en el caso de ser
calentado previamente. Aplicó con éxito este principio para explicar las
numerosas líneas oscuras que aparecen en el espectro solar, conocidas como
líneas de Fraunhofer. Este descubrimiento marcó el inicio de una nueva era en
el ámbito de la astronomía.
En 1875 fue nombrado
catedrático de física matemática en la Universidad de Berlín. Publicó diversas
obras de contenido científico, entre las que cabe destacar Vorlesungen
über mathematische Physik (1876-1894) y Gessamelte Abhandlungen (1882,
ampliada con un suplemento en 1891).


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